Desde agosto de 2026, los envases destinados a entrar en contacto con alimentos deben convivir con una nueva exigencia encima de la mesa: controlar la presencia de PFAS. Para las empresas que se puedan ver afectadas, esto no es un aspecto legal más: implica hacer una buena revisión antes de fabricar nuevas tiradas, actualizar diseños o cambiar de proveedor.
¿Por qué los PFAS entran ahora en la conversación del packaging alimentario?
Los PFAS son sustancias utilizadas en distintos sectores por su resistencia a la grasa, al agua o a determinadas condiciones químicas. Precisamente por esa persistencia, la regulación europea ha puesto el foco en limitar su presencia en envases destinados al contacto alimentario.
Teniendo en cuenta el contexto, lo más importante para una empresa alimentaria está claro: tiene que saber si sus envases cumplen con los nuevos límites. Es importante tenerlo claro porque a partir del 12 de agosto de 2026 solo podrán ponerse en el mercado los envases “nuevos”, es decir, los que no estén por encima de los límites establecidos por la normativa europea. Aquellos que llegaron a la cadena antes de esta fecha podrán seguir a la venta sin problemas.
En la práctica, las empresas alimentarias tendrán que asegurarse de que el proveedor puede justificar técnicamente la conformidad del envase que suministra. De manera evidente, esto afectará especialmente a nuevas producciones, rediseños, cambios de formato y referencias que vayan a fabricarse a partir de la mencionada fecha.
¿Qué debe pedir una empresa alimentaria a su proveedor de envases?
Para tener la certeza de que se están cumpliendo con los niveles de presencia de PFAS, los departamentos de compras y calidad de una empresa que compre packaging para alimentación deberían manejarse a la perfección con toda esta documentación:
- Fichas técnicas actualizadas, con información clara sobre materiales, recubrimientos y uso previsto del envase.
- Declaraciones de conformidad, especialmente cuando el envase está destinado al contacto directo con alimentos.
- Información sobre sustancias restringidas, incluyendo la situación de PFAS y otros compuestos regulados.
- Trazabilidad por referencia y lote, para poder responder ante auditorías, clientes o distribuidores.
- Validación del envase según producto, puesto que no todos los alimentos tienen las mismas exigencias de conservación, migración o compatibilidad.
- Control documental antes de fabricar, para evitar correcciones cuando la lata, la etiqueta o el elemento impreso ya está en producción
Cómo afecta estos cambios normativos a las nuevas tiradas, rediseños y cambios de proveedor
El impacto real de estos cambios, como es habitual, se percibirá en la fase de planificación, sobre todo en distribuidores que lleven mucho tiempo sin modificar su packaging, ya que, posiblemente, los nuevos límites les afectarán.
Precisamente por eso, antes de fabricar nuevas latas o aprobar una nueva referencia, desde Grupo Auximara creemos que merece la pena comprobar si las especificaciones del envase siguen siendo válidas bajo el marco actual. Esta revisión es especialmente relevante en productos de alta rotación, marcas con varias gamas o empresas que suministran a grandes cuentas con requisitos propios de homologación.
Seguridad alimentaria, cumplimiento y continuidad de suministro
La restricción de PFAS no hay que entenderla únicamente como un asunto de cumplimiento. También tiene una lectura operativa: un envase correctamente documentado ayuda a reducir incidencias, facilita las auditorías y aporta tranquilidad a los equipos de calidad y compras.
Cuando el proveedor conoce el sector alimentario y trabaja con procedimientos claros, la empresa gana en seguridad. Es decir, no se trata únicamente de recibir envases dentro de plazo, sino de recibir envases adecuados para el producto, respaldados por documentación y fabricados conforme a las exigencias que aplica el mercado.
En Grupo Auximara estamos listos para ayudarte a cumplir con las normativas de envasado
Es cierto que los cambios normativos pueden generar algún quebradero de cabeza en las empresas que necesitan el mejor packaging, pero ese problema tiene una solución bastante efectiva: contar con un partner con visión 360º que te ayude a tenerlo todo bajo control y cuente con los medios técnicos y humanos para fabricar los envases que realmente necesitan tus alimentos. ¡Y que ya estén listos para cumplir con la legislación!